Saturday, January 23, 2016
Yo tambien soy independiente.
¡Yo también soy Independiente!
Aunque para los ciudadanos de bien, jamás pueden justificarse nuestras acciones u omisiones a la luz de los excesos del poder y las incompetencias institucionales, desafortunadamente para un sector de mexicanos (algunos ya maduros), muchos de ellos de las nuevas generaciones, que un humilde campesino sin educación alguna, con el paso de los años haya llegado a la exclusiva lista de Forbes a través de la inmundicia de la corrupción y el crimen, representa un triunfo digno de seguir y premiar con una copa de “Honor del Castillo”, simplemente porque sobresalió a pesar de las prevalecientes condiciones de desigualdad en nuestro país y las “rígidas reglas” para insertarse en el desarrollo.
Y más aún si es más hábil e inteligente que las autoridades para escapar de cárceles de alta seguridad, todavía más si logra evadir las leyes y las normas convencionalizadas por nuestra sociedad (evitar imputaciones delictivas o escabullir extradiciones), puesto que “todo está tan mal y es tan corrupto”, que pareciera no quedar otra salida que afrentar a las autoridades, beligerar a las instituciones y de paso robar, asesinar y destruir la salud y esperanza por una mejor Nación.
Para la polémica actriz Kate del Castillo, sin duda afín a esta suicida tendencia, es mejor celebrar la fuga de un delincuente que cooperar con la policía y la justicia para mantener el estado de derecho y la tranquilidad de los ciudadanos. Incluso hablar de honor cuando le ofrecen financiar uno de sus proyectos tequileros, aunque el origen de los recursos seguramente se encuentra manchado de sangre inocente.
Hoy en día, puede escucharse a jóvenes mexicanos que encuentran en Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo, a una especie de Robin Hood, aunque jamás hayan recibido parte del botín, y hasta les parece más meritorio y respetable un sujeto que burle a los cuerpos de seguridad, que un sacrificado semejante que a diario se gane el pan para sus hijos con el sudor de su frente, a través de la entrega a la preparación académica o de confiar su patrimonio para generar empresas y empleos.
No puede ser que tan mal se encuentre nuestro entorno que justifiquemos los robos de malagradecidos empleados en el supuesto del pago de bajos sueldos, como tampoco aceptar que los policías sean corruptos por las severas condiciones de su trabajo y escasa recompensa por ello; mucho menos podemos permitir que los niños y adolescentes terminen delinquiendo o prostituyéndose en las calles al no encontrar lugar en una sociedad indiferente o gobiernos insuficientes, en la misma forma que miles de familias participen en la informalidad, comerciando con piratería y mercancía robada, bajo el argumento de la ausencia de empleos y salarios que siguen sin solventar las necesidades fundamentales.
Una comunidad que acepte involucrarse por acción u omisión, complicidad o participación, en el crimen y la delincuencia, so pretexto de la incapacidad de sus gobernantes (a los que se supone concientemente o por complicidad eligió) para brindarles oportunidades de progreso y desarrollo, únicamente apuesta a su fulminación e incluso exterminio, puesto que en esos escenarios anárquicos prevalece la ley de la selva en donde el más fuerte termina por subsistir, aunque a final de cuentas desaparezca a sus semejantes para triunfalmente quedarse solo.
Urge rescatar la esperanza de las nuevas generaciones porque su certidumbre y crecimiento vayan de la mano del respeto a sus semejantes y a las leyes que haya sido capaz de consensar… En nuestras manos se encuentra la oportunidad de convencer a quienes nos sucederán en lo próximo, de que a través del esfuerzo, el sacrificio y el compromiso con los demás, podremos tener un futuro cierto, tranquilo y prometedor de que la humanidad persistirá en este mundo, pero sobre todo que la suicida regla de que el fin justifica los medios, quede en el olvido de la prehistoria.
Moisés Mora
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